Los cuarenta son el cumpleaños de la pandilla. No se celebra con una cena familiar de mantel bueno sino con los amigos de siempre, y el regalo que funciona es el que les hace reír a todos a la vez — porque todos entienden la broma y porque cada uno reconoce una parte suya.

Es también la primera edad en que la gente empieza a decir que ya lo tiene todo, aunque no sea del todo verdad. Lo que seguro que no tiene es un dibujo suyo con sus manías dibujadas, hecho a mano, para colgar en el despacho o en el pasillo.

La broma tiene que ser suya, no de la edad

«Ya tienes cuarenta» no hace reír a nadie: es lo que le dirá todo el mundo ese día y es la parte previsible del regalo. Lo que hace reír es el detalle que costaría explicar a alguien de fuera: la bicicleta que no vende y no usa, el pádel de los martes, la cafetera que no deja tocar, la frase que repite desde la universidad, el proyecto de reformar el trastero que lleva seis años.

Cuanto más concreto es el detalle, más se ríen los que están. No necesitamos saber qué le gusta «en general»: necesitamos la cosa pequeña que en casa ya es una broma hecha.

Normalmente lo paga una cuadrilla

Es el patrón de esta edad y es lo que la hace barata: se hace un bote entre ocho o diez y sale a pocos euros por cabeza. Caben hasta veinte personas en el mismo dibujo, y que salgan todos suele ser media gracia — el homenajeado en el centro y un poco más grande, y alrededor cada uno con su objeto.

El precio va por personas dibujadas: 70 € una, 80 € dos, 90 € tres, 100 € cuatro, 130 € cinco, 170 € diez y 220 € hasta veinte. Los objetos, el fondo y los detalles no tienen suplemento, o sea que llenarla de cosas no encarece nada.

Si la historia es demasiado buena para un solo dibujo

A veces lo que la pandilla quiere contar no es una escena sino una batallita: el viaje que salió mal, el año que compartieron piso, el día que pasó aquello. Para eso está el cómic, que lo cuenta con páginas y diálogos: hasta cinco páginas 160 €, hasta diez 175 €, hasta quince 190 €.

Y si lo que queréis es repasar cuarenta años en orden, la aleluya lo hace en ocho viñetas con pareado debajo, desde 160 €.

Cómo se hace sin que se entere

Es como se hace casi siempre. Nos pasáis las fotos que ya tenéis en el móvil —dos o tres por persona, donde se les vea bien la cara— y tratamos con una sola persona de contacto, que es quien nos cuenta quién es quién. Las fotos son solo referencia para que Xevi dibuje a mano, y las borramos cuando el trabajo está entregado.

Contad unas quince jornadas desde que tenemos el material, y decidnos la fecha de la fiesta desde el primer mensaje. La entrega por defecto es un archivo de alta resolución, sin gastos de envío, que os imprimís al tamaño que queráis; solo la acuarela sobre papel viaja en paquete, y son 40 € más hasta cinco personas, 70 € hasta diez y 100 € hasta veinte.