Un ochenta cumpleaños tiene una particularidad que no tiene ningún otro: el regalo material sobra. La persona lleva años reduciendo, ha ido repartiendo cosas y no quiere acumular más. Regalar un objeto a los ochenta es regalar algo que alguien tendrá que decidir dónde pone.

Lo que sí se guarda, y se cuelga, y se enseña a todo el que entra en casa, es algo que hable de ella. Ochenta años de vida dibujados: el pueblo de donde viene, el oficio que hizo, la casa, los hijos, los nietos y las manías que la familia le conoce de memoria.

A esta edad, la aleluya

Ochenta años no caben en una sola escena, y es la única edad de la que eso se puede decir con tanta seguridad. La aleluya los cuenta en orden: una viñeta por momento, con un pareado rimado debajo. El primer trabajo, la boda, el traslado, el año en que pasó aquello que en casa todavía se cuenta, la afición que cogió cuando se jubiló.

Ocho viñetas son 160 €, y cada viñeta de más 15 € hasta doce. Si la queréis pintada en acuarela sobre papel, el suplemento va por viñetas: 35 € con ocho, 50 € con nueve o diez, 60 € con once o doce.

La caricatura sigue siendo buena opción cuando hay una sola imagen que la resume —ella en el huerto, ella en la cocina de los domingos, ella con todos los nietos encima—. Una persona son 70 €, tres 90 €, cinco 130 €, diez 170 € y hasta veinte 220 €.

Los nietos salen todos

Es la petición que nos llega en cada encargo de esta edad: que no falte ninguno. Caben hasta veinte personas en un mismo dibujo y el regalo lo suelen hacer a medias tres generaciones, o sea que el coste por casa acaba siendo pequeño. Decidnos cuántos sois y os confirmamos el precio antes de empezar nada.

Nos pasáis una lista con quién tiene que salir y algo de cada uno: quién es el que siempre llega tarde, quién juega a fútbol, quién se fue a vivir fuera. En el dibujo, cada uno se reconoce por lo que hace tanto como por la cara.

Las fotos, y las fotos antiguas

Necesitamos dos o tres fotos donde se le vea bien la cara. Las del móvil sirven. Y si tenéis de cuando era joven —de la boda, del trabajo, de la mili—, pasádnoslas: son el mejor material que nos podéis dar, aunque sean pequeñas, amarilleadas o medio borrosas. Las fotos son solo referencia para que Xevi dibuje a mano; en el regalo no se imprime nunca ninguna fotografía.

Si queréis a alguien que ya no está, se hace a menudo y con una sola foto basta. Podemos resolverlo de manera discreta dentro de la escena si lo preferís.

Cuándo hay que pedirlo

Contad unas quince jornadas de taller desde que tenemos el material, no desde que pagáis, y más si hay mucha gente. Decidnos la fecha de la fiesta en el primer mensaje: si no llegamos vale más saberlo antes que después, y a menudo hay alguna manera de resolverlo.