En las bodas hacemos dos cosas que no hay que confundir: el regalo para los novios, que es un dibujo encargado antes y entregado el día de la boda, y el caricaturista que dibuja a los invitados en directo durante la fiesta. Esta página va de lo primero; lo segundo tiene la suya.

El regalo para los novios

Una caricatura de los novios con su historia dentro: dónde se conocieron, los viajes que han hecho, la casa donde viven, el perro, la canción que suena en todas las fiestas. Se pueden dibujar vestidos de novios, como irán aquel día, o tal como son cada día — según si lo que queréis es el recuerdo de la boda o el retrato de la pareja.

Una pareja nos la encargó porque sus amigos querían regalarles un recuerdo de la ceremonia y de la comida antes de que pasaran. Este es el patrón habitual: el regalo lo hace la pandilla, y lo que le pone la gracia es el detalle interno que solo entiende quien estaba allí.

La caricatura de todos los invitados

La otra versión es la lámina con los novios y la pandilla entera, cada uno dibujado por lo que lo define. En las que hemos hecho ha salido la fan de Harry Potter con su varita, el rey de las barbacoas con sus herramientas, una química en el laboratorio, una abogada, una maestra, un padre con su bebé, una pareja de esquiadores, un aficionado al baloncesto. Nadie sale genérico.

El precio va por el número de personas dibujadas: 80 € los dos novios, 130 € cinco personas, 170 € diez, 220 € hasta veinte. Si la pandilla pasa de veinte, escribidnos y os lo presupuestamos. En acuarela, 40 € más hasta cinco personas, 70 € hasta diez y 100 € a partir de ahí.

Si la historia pide más de una escena

Cuando lo que queréis explicar es cómo se conocieron y todo lo que ha pasado desde entonces, una imagen no llega. Hay dos formatos para eso: el cómic, que lo cuenta en viñetas con diálogos (desde 160 € hasta cinco páginas), y la aleluya, que lo cuenta en ocho a doce viñetas con pareados rimados (desde 160 €). Para un regalo de padrinos, la aleluya es la que más risas se lleva en la comida.

Plazos, que aquí no se negocian

Una boda tiene fecha y la fecha no se mueve. Contad unas quince jornadas entre taller y envío, y encargadlo con un mes de margen si el regalo tiene que entregarse el mismo día. La temporada de bodas va de mayo a septiembre y es cuando tenemos más cola: cuanto antes hablemos, mejor.

Nos hacen falta dos o tres fotos claras de cada persona que salga. Si es sorpresa para los novios, las fotos de las redes o del grupo de la pandilla suelen bastar.