A los cincuenta la gente ya se ha comprado lo que quería. La casa está montada, la ropa es la que le gusta y los aparatos que necesita ya los tiene. Por eso el cincuenta es el cumpleaños en el que más cuesta acertar: casi todo lo que se le puede comprar, o ya lo tiene, o ha decidido que no lo quiere.

Lo que no tiene es un dibujo suyo. Hecho a mano, con su cara, su trabajo y su gente dentro, y su nombre escrito debajo. No es una cosa más que entra en casa: es la única cosa de la casa que va de ella.

Ojo: cincuenta años de vida no son cincuenta años de casados

Es la confusión más habitual que nos llega por WhatsApp. Si lo que celebráis son cincuenta años de matrimonio, lo que buscáis son las bodas de oro, y allí explicamos cómo se dibuja una pareja a partir de su foto de boda de hace medio siglo. Esta página va de la otra cosa: una persona que cumple cincuenta años.

Qué ponemos para que se ría quien la conoce

La broma sobre la edad se espera, pero sola no aguanta. Lo que aguanta es el detalle que costaría explicar a alguien de fuera: la manía de tener tres tazas en la mesa a la vez, la bicicleta que no vende, el equipo que le hace sufrir cada domingo, la frase que dice siempre y que en casa ya es una broma.

Cuando el regalo lo hace una pandilla, lo que mejor funciona es que salgan todos. Hasta veinte personas caben en un mismo dibujo, y el precio sube con la gente: una persona 70 €, dos 80 €, tres 90 €, cinco 130 €, seis 145 €. Hasta veinte, 220 €.

Caricatura, aleluya o cómic

La caricatura es una sola escena, grande, para enmarcar y colgar. Va bien cuando hay una imagen que resume a la persona: ella en su puesto de trabajo, ella con la pandilla, ella con lo que sea que todo el mundo le asocia.

La aleluya es para cuando hay una historia y no una escena. Ocho viñetas con pareado debajo, 160 €, y cada viñeta de más 15 € hasta doce. Sirve para contar medio siglo en orden: dónde nació, el trabajo, los hijos, la afición que le dio por coger a los cuarenta.

El cómic es la versión larga y lo piden cuando el grupo es grande o cuando la vida tiene demasiados capítulos para ocho viñetas. Hasta cinco páginas, 160 €; hasta diez, 175 €; hasta quince, 190 €.

Si queréis que sea una pieza pintada de verdad, la acuarela es un original sobre papel y os lo enviamos a casa. En las caricaturas son 40 € más hasta cinco personas, 70 € hasta diez y 100 € de once a veinte.

Cómo se hace y qué necesitamos

Nos pasáis dos o tres fotos donde se le vea bien la cara —las del móvil sirven— y nos contáis quién es. Las fotos son solo referencia para que Xevi dibuje a mano: en el regalo no se imprime nunca ninguna fotografía, y las borramos cuando el trabajo está entregado.

Contad unas quince jornadas de taller, y el reloj empieza el día que tenemos el material, no el día que pagáis. Si la fiesta tiene fecha, decídnosla desde el primer mensaje: si no llegamos, vale más saberlo antes que después.

Las caricaturas, las aleluyas y los cómics se entregan por defecto como un archivo de alta resolución que os imprimís donde queráis, y por eso no hay gastos de envío. Solo la acuarela viaja en paquete.