Una caricatura es una imagen; un cómic es una narración. Si lo que queréis regalar se puede decir con una escena, la caricatura lo hace mejor y cuesta menos. Si lo que queréis es que se lea —que esté el momento en que se conocen, el momento en que todo se complica y el momento en que se arregla—, entonces lo que necesitáis es un cómic.
Las dos se tarifan igual, por los protagonistas que salen dibujados, así que la diferencia de precio es el trabajo que hay detrás: una caricatura es una ilustración, y un cómic es un guion, un storyboard y tantas viñetas como hagan falta para que la historia se lea.
Los que más hacemos: la historia de una pareja, del primer día a la casa nueva; los dieciocho años de alguien explicados a través de sus aficiones; una pareja que vive entre dos países; y páginas a tinta, en blanco y negro, para quien quiere el acabado de cómic clásico.