El setenta es el cumpleaños de la familia entera. Hay hijos mayores, nietos de edades distintas y a menudo algún biznieto, y el regalo lo monta todo el clan a medias. Es también la edad en que lo que se estrena ya no interesa demasiado: lo que se mira, sí.

No es lo mismo que una jubilación

Es la confusión que más nos llega a esta edad, y vale la pena aclararla antes que nada. Si lo que celebráis es que deja de trabajar —y el regalo lo hacen los compañeros— lo que buscáis es la guía de jubilación: allí el dibujo va del puesto de trabajo, de la herramienta que siempre llevaba encima y de la gente de la planta.

Esta página va de la otra cosa: una persona que cumple setenta años. El trabajo es una parte de lo que ha hecho, no el tema. Y pasa a menudo que las dos cosas caen el mismo año y se hacen dos regalos distintos, uno de la empresa y uno de la familia.

Qué ponemos

Lo que llenaría la casa si se hiciera un inventario: el huerto, el coche que no cambia desde hace veinte años, la cuadrilla del café de cada mañana, el pueblo donde han veraneado toda la vida, la cocina de los domingos, el perro. Y el oficio que hizo, que a los setenta todavía es media identidad de la persona.

Y los nietos, que a esta edad tienen que salir todos. Hasta veinte personas caben en un mismo dibujo: 70 € una persona, 90 € tres, 100 € cuatro, 130 € cinco, 170 € diez y 220 € hasta veinte. Los objetos y el fondo no tienen suplemento.

Caricatura o aleluya

La caricatura es una sola escena, grande, para enmarcar: él en el centro con todo lo suyo alrededor. Es lo que más se pide y lo que acaba presidiendo el comedor.

La aleluya es para cuando hay una trayectoria y no una imagen: ocho viñetas con pareado debajo, 160 €, y cada viñeta de más 15 € hasta doce. Tiene sentido si la vida tiene capítulos bastante distintos —el pueblo, la ciudad, el oficio, la vuelta— para merecerlos.

Las fotos que necesitamos

Dos o tres por persona donde se le vea bien la cara; las del móvil sirven. Y una foto antigua de él joven es a menudo el mejor material que nos podéis pasar, porque es la que cuenta cómo era antes de ser el abuelo. Son solo referencia para que Xevi dibuje a mano: en el regalo no se imprime nunca ninguna fotografía.

Unas quince jornadas de taller desde que tenemos el material, y más si el grupo es grande. La entrega por defecto es un archivo de alta resolución y no tiene gastos de envío; la acuarela sobre papel sí es un original que os llega a casa, con 40 € más hasta cinco personas, 70 € hasta diez y 100 € hasta veinte.