Un aniversario redondo es la ocasión en que más nos piden caricaturas, y siempre por el mismo motivo: la persona ya tiene de todo y lo que no tiene es un dibujo suyo. Vale para los treinta, para los cincuenta, para los sesenta y para los noventa; lo único que cambia es cuánta gente sale.
Una persona o toda la pandilla
La versión sencilla es una sola persona con sus cosas alrededor: el trabajo, la afición, la mascota, el sitio donde va cada verano. La versión que tira la sala es la de grupo, y tiene una receta que funciona: el homenajeado en el centro y dibujado un poco más grande que el resto, y alrededor la familia y los compañeros, cada uno con su objeto.
En una caricatura de sesenta años que hicimos, alrededor de la protagonista había una maestra con la pizarra, una mujer haciendo ganchillo, uno que iba a buscar setas, una cocinera y una administrativa: cada uno identificable no por la cara sino por lo que hace. En una de setenta pusimos al fondo la ermita que más le gustaba a la abuela. Estos son los detalles que hacen que la gente se quede mirando el dibujo media hora.
Qué nos tenéis que contar
Dos o tres fotos claras de cada persona que salga, y una lista de cosas que la definan. No hace falta que sea poético: «trabaja de carpintero, es del Barça, tiene dos perros y siempre lleva la gorra» es exactamente el material que necesitamos. Los números redondos también se pueden dibujar: en una de dieciocho años pusimos el 18 en la camiseta de la protagonista.
Precio según la gente que sale
El precio va por personas dibujadas: 70 € una, 80 € dos, 90 € tres, 100 € cuatro, 130 € cinco, 170 € diez y 220 € hasta veinte. No hay suplemento por los objetos ni por el fondo, o sea que llenarla de detalles no encarece nada. Si la queréis en acuarela en lugar de la técnica digital, el suplemento va por personas: 40 € más hasta cinco, 70 € hasta diez y 100 € a partir de ahí.
Si lo que queréis es contar la vida entera y no hacer un retrato, el formato cambia: una aleluya de ocho a doce viñetas con pareados rimados (desde 160 €) explica en orden cómo fue todo, y un cómic (desde 160 €) explica una historia concreta con principio y final.
Cada edad se regala distinto
Los 18, los 40, los 50, los 60, los 70 y los 80 tienen guía propia, porque no se regala igual a alguien que apenas empieza que a alguien que tiene una vida entera que contar. Si el cumpleaños es uno de esos números, allí encontraréis los ejemplos y los formatos que mejor funcionan. El resto están aquí debajo.
Veinte y treinta años
A estas edades el regalo lo hace la pandilla y el presupuesto se reparte, o sea que lo que nos piden casi siempre es una caricatura de grupo: el piso compartido, el primer trabajo, el viaje que hicieron juntos, la broma que arrastran desde el instituto. Todavía no toca el «ya lo tiene todo» de los cincuenta; lo que funciona es dibujar quién es ahora.
Como se entrega por defecto como un archivo de alta resolución y no hay gastos de envío, se puede imprimir al tamaño que queráis y el coste por persona sale muy bajo cuando sois ocho o diez poniendo.
Veinticinco años: cuidado, que hay dos
Es la confusión que más nos llega. Si lo que celebráis son veinticinco años de casados, eso son bodas de plata y lo que buscáis es la guía de bodas de oro y aniversarios de casados, donde explicamos cómo se dibuja una pareja a partir de su foto de boda. Si quien cumple veinticinco años es una persona, estáis en la página correcta.
Para un veinticinco cumpleaños vale lo mismo que para los treinta: la gracia es la cuadrilla y el detalle concreto, no el número.
Sesenta y cinco años
En España los sesenta y cinco son la edad de dejarlo, y por eso muchas veces la pregunta de verdad no es qué regalar por el cumpleaños sino qué regalar por la jubilación. Si lo que se celebra es que deja el trabajo —y el regalo lo hacen los compañeros— la guía de jubilación va de eso: el puesto de trabajo, la herramienta de toda la vida y los compañeros dibujados dentro.
Si lo que celebráis es el cumpleaños y ya está, y el regalo lo hace la familia, entonces es una caricatura como cualquier otra: él con sus cosas, y los nietos si los hay.
Noventa años y más
Vale lo mismo que hemos escrito para los ochenta, y todavía más: a esta edad lo que emociona es ver la propia historia dibujada, no recibir un objeto. La aleluya es el formato que lo aguanta —ocho viñetas desde 160 €, hasta doce— y las fotos antiguas, por pequeñas o borrosas que sean, son el mejor material que nos podéis pasar.
Los biznietos caben todos: hasta veinte personas en un solo dibujo.
Con cuánto tiempo
Unas quince jornadas entre taller y envío, y más si el grupo es numeroso: veinte caras son veinte caras. Los aniversarios tienen la ventaja de que la fecha se sabe con un año de antelación y el inconveniente de que nadie se acuerda hasta tres semanas antes. Si hacéis fiesta sorpresa, decidnos la fecha al encargar y la tenemos presente.



