Los sesenta son una edad rara de regalar. Todavía no es una jubilación —mucha gente cumple sesenta trabajando—, pero ya es claramente el momento de mirar atrás. El regalo que acierta es el que reconoce las dos cosas a la vez: la vida que hay detrás y la que aún queda por delante.
Un dibujo hecho a mano lo aguanta bien, porque cabe todo en una sola imagen: el trabajo de toda la vida, los nietos que han llegado hace poco, el perro, el huerto, la casa del pueblo, la bicicleta que ahora sí usa.
Si lo que celebráis es que se retira
Muchos sesenta cumpleaños caen la misma semana que la última jornada de trabajo, y entonces el regalo lo hacen los compañeros y no la familia. Si es vuestro caso, la guía de jubilación explica mejor cómo lo enfocamos: el puesto de trabajo dibujado para que se reconozca, las herramientas, la cuadrilla de la planta.
Si lo que celebráis son los sesenta y ya está, el centro del dibujo es otra cosa: la persona, no el oficio.
Los nietos salen, y es lo que más nos piden
De todos los encargos de sesenta cumpleaños que nos llegan, la mayoría quieren lo mismo: el abuelo o la abuela rodeada de los críos. Podemos hacerlo hasta con veinte personas en un mismo dibujo, y necesitamos una foto de la cara de cada uno y el nombre, porque los nombres van escritos.
El precio sube con la gente, no con la edad: una persona 70 €, dos 80 €, tres 90 €, cuatro 100 €, cinco 130 €. Una familia entera de diez son 170 €. Decidnos cuántos sois y os confirmamos el número exacto antes de empezar nada.
Cuando una escena no basta
Si lo que queréis es contar sesenta años y no retratar un momento, la aleluya es el formato. Ocho viñetas en orden con su pareado debajo, 160 €, y hasta doce viñetas a 15 € cada una de más. La gracia es que se lee como una vida: de dónde viene, qué hizo, quién llegó, dónde está ahora.
El cómic es el paso siguiente, para cuando hay demasiados capítulos o demasiada gente: hasta cinco páginas 160 €, hasta diez 175 €, hasta quince 190 €.
Plazos, fotos y qué os lleváis
Unas quince jornadas de taller desde que tenemos las fotos. Necesitamos dos o tres de cada persona donde se le vea bien la cara; las del móvil van bien y las antiguas también. Sirven solo de referencia para dibujar a mano, no se imprimen nunca en el regalo, y se borran una vez entregado el trabajo.
La entrega por defecto es un archivo de alta resolución, listo para imprimir y enmarcar al tamaño que queráis, y sin gastos de envío. Si preferís una pieza pintada en acuarela sobre papel, es un original y os llega a casa: 40 € más hasta cinco personas, 70 € hasta diez, 100 € hasta veinte.




