A veces lo más difícil de un encargo no es dibujarlo, es entenderlo. Este costó poco: una clienta nos escribió porque quería regalar algo a una familia que los había acogido en Sudáfrica, y no encontraba qué.
Ese «no encontraba qué» nos lo dicen a menudo. Pasa cuando aquello que se quiere agradecer no cabe en ningún objeto de tienda.
Lo que nos trajo
Nos contó la historia y nos pasó fotos de todos los que tenían que salir. Con eso escribimos el texto y dibujamos a las personas desde cero, a partir de las fotos. Sin plantillas, y sin inteligencia artificial: si alguien tiene que reconocerse, alguien lo tiene que dibujar.
Los fondos también se hacen a medida. Un cuento que pasa en Sudáfrica no puede tener el paisaje de cualquier otro cuento, y es esa parte la que cuesta más horas de las que parece.
Cómo llega a casa
Tapa dura, 24 páginas de 250 gramos y 21 × 21 cm. De la imprenta nos ocupamos nosotros y va incluida en el precio: no os hacemos correr con un PDF bajo el brazo.
La clienta quedó contenta. Nosotros también, porque este es el tipo de encargo que no se puede repetir con nadie más.



