Un cuento a medida cuesta más que un cuento de catálogo y vale la pena explicar por qué, porque desde fuera no se ve.

Lo que no viene hecho

En un cuento clásico, la historia ya existe y lo que dibujamos desde cero es el protagonista. En un cuento a medida no hay nada hecho: ni el texto, ni los personajes, ni los fondos.

Los fondos son la parte que la gente no cuenta. Si en el cuento sale el comedor de vuestra casa, hay que dibujar el comedor de vuestra casa. Cada escena es un dibujo nuevo que no servirá para nadie más.

Cómo lo vamos enseñando

Cuando tenemos el texto escrito y los personajes dibujados, os enviamos una maqueta para que veáis cómo queda antes de que esté acabado. Los cambios de esta fase no se cobran: para eso la hacemos.

Para cuándo funciona

Uno de los últimos lo encargó la pareja del protagonista. Ella nos pasó el material para escribir el texto y las fotos de toda la familia, y los dibujamos a todos desde cero.

Va bien para cumpleaños redondos, para bodas y, sobre todo, para los 25 y los 50 años de casados — que es cuando hay bastante historia acumulada para que valga la pena contarla entera.