No todos los cuentos a medida los escribimos nosotros. Este nos llegó hecho.

Una clienta acababa de ser nombrada madrina de una niña y estaba tan contenta que le había escrito un cuento. Se titulaba «El regalo de la madrina» y nos escribió para ver si podíamos ilustrárselo.

Cuando el texto ya existe

Pasa más de lo que parece, y nos gusta. Cuando alguien trae su propio texto, nuestro trabajo es no estropearlo: leerlo bien, entender de quién habla cada escena y dibujarla sin reinterpretar nada que no haga falta.

Si traéis el cuento escrito, constáis como autora o autor del texto. Es vuestro.

Los protagonistas, uno a uno

Nos pasó fotos de todos los familiares que tenían que salir y los dibujamos desde cero. Esta es siempre la parte que decide si el cuento funciona: si quien lo abre se reconoce, el resto ya va solo.

Salió un libro bonito, y es de los que recordamos. No por el dibujo, sino porque la idea no era nuestra.