Hay empresas que nos llaman cada año: cuando un trabajador o trabajadora se jubila, le encargan una caricatura como despedida de parte de todo el equipo. Es uno de los encargos que funciona mejor, y creemos que el motivo es que no es un objeto de catálogo: es esa persona.
Se dibuja el trabajo
En las caricaturas de jubilación dibujamos a la persona en su puesto de trabajo, haciendo lo que ha hecho durante años. Y encima ponemos lo que la hace reconocible para los compañeros: una afición, un objeto, y muy a menudo una frase que decía siempre. En la última que hicimos, el trabajador era aficionado al mundo del motor y el cliente nos pidió que saliese una moto.
Qué necesitamos
Dos fotos donde se vea bien la cara y una conversación con alguien que la conozca. Los encargos de empresa salen especialmente bien cuando quien nos escribe se toma la molestia de recoger esos detalles entre el equipo.
El boceto, siempre antes
Pasamos siempre un boceto antes de acabar. De vez en cuando pasa que la persona no se acaba de parecer; cuando pasa, la rehacemos hasta que se parece. El resultado final os lo damos en digital, listo para imprimir, y os decimos qué papel pedir.




